Me siento abotagada

Hace mucho calor en Tepic, 31º, no sé si sea por eso, pero me siento abotagada, cansada. Tal vez el trabajo, es jueves y siento en mis párpados el deseo de dormir. También siento en mi corazón la necesidad de escribir.
Hay demasiadas cosas rondando en mi cabeza, como la idea del nuevo escenario de trabajo, el grito de mis estudiantes de que se sienten perdidos y el inevitable hecho mental (algo así existe) de sentirme responsable.
Me tomé una cerveza al llegar del trabajo, eran las 10 de la mañana, tal vez eso tampoco ayude a aclarar las ideas, sobre todo cuando las ideas están todas enmarañadas en la cabeza, producto de las múltiples lecturas que realizo, por ejemplo "Una mujer amaestrada" de Juan José Arreola, antes de leer a Arreola, recuerdo haber escuchado su nombre cuando era niña, tal vez en primaria o secundaria y no haberlo leído, tal vez porque quien habló de él tampoco lo leyó, recuerdo en aquel momento haber asociado el nombre ARREOLA con algo VIEJO, HISTÓRICO, ABURRIDO, pero más asociado a una sensación de PESADEZ que de jubilo o emoción, porque efectivamente ARREOLA es VIEJO, HISTÓRICO, pero NO así ABURRIDO.
--------------------------------Es APASIONANTE----------------------------------------------------
El punto está en que NADIE me lo supo presentar. Incluso ahora mismo que al leerlo me embarga un profundo embeleso no dejo de preguntarme cosas:


  • Las feministas critican a Juan José Arreola por misógino?
  • El cuento de la MUJER AMAESTRADA ¿es un cuento misógino?
No me interesa, aun, realizar una lectura con perspectiva de género de este precioso texto, en realidad mi interés principal es el de comprender qué quiere decir con el final del relato. Vayamos por partes:
  1. El cuento tiene como escenario una ciudad y su trajín diario 
  2. Los personajes principales son tres; la mujer, el Saltimbanqui y el narrador
  3. el protagonista me parece que sea el propio NaRRADOR, es una voz sumamente culta que comienza a describir el escenario de manera sórdida pero con un dejo de sorpresa, casi pueril. 
  4. La relación entre el Saltimbanqui y la mujer que se mueve torpe dentro del circulo dibujado de tiza está teñida de patetismo, 
  5. El narrador describe a la mujer como si fuese una bestia absurda, movida por un látigo ficticio y animada por los sonidos de un enano monstruoso, y describe el gesto de tristeza del Saltimbanqui que está enamorado de la mujer y que sólo EL NARRADOR puede ver la proeza que verdaderamente se oculta ante los ojos de la MAYORÍA que está en la raíz de la relación. 
  6. Hay un quiebre en la mirada del narrador, no sé, aun qué lo provoca, pero ese quiebre o esa duda se materializa en el cambio de perspectiva y mirada, EL NARRADOR VE a la mujer, la observa con calma y entonces se produce una conmoción que lo hacer traspasar el límite de la tiza, y comienza a bailar con la mujer y aquí viene lo que no entiendo, que es el final de este texto:
Resuelto a desmentir ante todo mis ideas de compasión y de crítica, buscando en vano como los ojos la venia del saltimbanqui, y antes de que otro arrepentido me tomara la delantera, salté por encima de la línea de tiza al círculo de contorsiones y cabriolas.
Azuzado por su padre, el enano del tamboril dio rienda suelta a su instrumento, en un crescendo de percusiones increíbles. Alentada por tan espontánea compañía, la mujer se superó a sí misma y obtuvo un éxito estruendoso. Yo acompasé su ritmo con el suyo y no perdí pie ni pisada de aquel improvisado movimiento perpetuo, hasta que el niño dejó de tocar. COMO ACTITUD FINAL, NADA ME PARECIÓ MÀS ADECUADO QUE CAER BRUSCAMENTE DE RODILLAS. 

Entonces, ¿El narrador se arrepiente de haber creído que quien sufría era el SALTIMBANQUI? ¿El acto de traspasar la frontera y acercarse a la mujer es una especie de REDENCIÓN, de qué, del arrepentimiento, del ERROR? ¿De cuál error? Se hinca frente a la mujer porque reconoce que ese ser es SUPERIOR, en lugar de ser la Mujer amaestrada, es la DOMADORA? Siento que hay algo que se me pasa, por eso mi deseo de escribir esto, para apuntalar mi primera reflexión. Cierto que la primera reacción al leer este TEXTO es que la mujer es una BESTIA TARUGA que requiere de un hombre para, medianamente entender algo, pero el lenguaje que usa el ESCRITOR tiene una serie de retruécanos literarios que me hacen dudar, presenta una tesis y su antítesis en el mismo renglón, no sé si quien llora es ella o él.
PFFF,
31 grados en la ciudad de TEPIC y con estas preguntas sólo hago que me crezca un calor interno que aumentan esta sensación de abotagamiento. 


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