Mi Cristina Rivera Garza - Vasos comunicantes de las lecturas que he hecho

Hablar de Cristina Rivera Garza es una gran tarea. No sólo porque es una de las autoras más importantes del México Contemporáneo. Sino porque cada uno de sus textos es distinto, poliédrico. Podríamos hablar de cada texto y llevarnos muchas horas en ello. Se le ha catalogado como una de las escritoras más arriesgadas por su propuesta estética. 

CRG nació el 1 de octubre de 1964 en Matamoros. En muchas entrevistas ha mencionado que la de ella es una escritura fronteriza, podemos decir de alguna manera que el lugar de nacimiento influye en su obra y en la mirada que del mundo tiene. 

La autora con más de 70 libros publicados y un sin número de premios ganados, ha sido objeto de análisis para tesis de licenciatura y posgrado. Por lo tanto, el objetivo es modesto, voy a presentarles lo que encuentro como vasos comunicantes en la literatura de CRG y posterior a ello conversamos sobre lo que más nos llame la atención. 

Es obligado decir que después de haber obtenido el premio Pulitzer en la categoría de memoria o autobiografía se generó un boom en redes sociales y círculos de lectura y se intensificó el hablar de CRG. Tiene una trayectoria de 30 años en la escritura, pero con este premio, uno de los más importantes a nivel internacional, acapara más reflectores. El invencible verano de Liliana ya había sido premiado en México con el Xavier Villaurrutia el 6 de julio del 2022.

Pero antes de enfocarnos en esta obra que seguro ustedes ya leyeron, veamos las pistas en sus primeros libros. La primera pista, la vamos a encontrar casi en todos sus libros editados, en la hoja de inicio unas siglas en minúsculas:

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La misma autora ha afirmado que los treinta años de trabajo como escritora la prepararon para escribir el libro del invencible verano…que este fue el libro que quiso escribir desde el inicio. Sin embargo, al inicio de su carrera encontramos una primera novela escrita en 1994 titulada “Desconocer” que fue finalista en el premio Bellas Artes Juan Rulfo para primera novela y que aún se conserva inédita.  

Sin embargo, la novela que la catapultó a escenarios literarios más amplios por sus traducciones a diferentes idiomas, y los premios que obtuvo fue "Nadie me verá llorar" (editada por Tusquets, 1999), traducida al inglés, portugués e italiano, Premio Nacional de Novela José Rubén Romero en 1997, el IMPAC-CONARTE-ITESM en 1999, y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, en 2001.

Resulta que "Nadie me verá llorar" tiene un hermano siamés que ha tenido menos miradas lectoras, pero aporta una profundidad mayor a "Nadie me verá llorar". 

¿Por qué? Porque se trata de la tesis de doctorado en historia de América Latina que CRG cursó en la Universidad Huston y su investigación se centró en las definiciones populares de la locura y los estudios de psiquiatría en México. De tal suerte que el libro "La Castañeda. Narrativas dolientes desde el Manicomio General. México, 1910-1930" fue publicado al menos diez años después que su hermano siamés. Es decir, permaneció oculto por mucho tiempo.

¿Cómo surge, Nadie me verá llorar? podría pensarse que es una historia de amor, entre Matilda Burgos y Joaquín Buitrago, pero es más que eso. Después de que CRG tuvo que enfrentarse a los 30 mil expedientes en área de psiquiatría provenientes tanto de la Castañeda como de otros dos centros en el México Porfirista. La manera en la que catalizó sus sentimientos, emociones y reflexiones mientras escribía su tesis, fue con la voz de Matilda Burgos, nombre ficticio que la autora da, a una paciente de la Castañeda quien de puño y letra contó su propia historia como interna de ese centro psiquiátrico, de una forma inteligente y perspicaz. 

Joaquín Buitrago es el coprotagonista, un sujeto que viaja a Europa, en concreto Italia, para formarse como médico, pero en el camino se enamora de Alberta, amor imposible que remite a Joaquín en una sensación ambivalente, por un lado la de Gloria por haber alcanzado la luminosidad de ese ser perfecto, y por otro el fracaso por no poder mantenerla consigo. Joaquín Buitrago, como miembro de la clase alta mexicana puede adquirir cámaras para hacer fotos en aquel 1889 y regresar a México como fotógrafo. 

En el devenir de la historia Joaquín Buitrago se enfrenta a la narrativa dominante del progreso porfirista, y él no se siente parte de esa Historia con mayúsculas. 

El ángel de la historia de Walter Benjamin, es una tesis que CRG usa de forma reiterada, no sólo en este libro, sino en otros, podríamos decir que es este otro vaso comunicante; pues al menos, en estos primeros libros, la historia para la autora se da a través de la mirada a las ruinas.  Veremos cómo en literatura más reciente este concepto muta, ya no al de ruinas que tiene un cariz más elegante, pues piedra a piedra podemos reconstruir el edificio en ruinas, sino el concepto de “escombro” un concepto más escandaloso porque hace referencia al desecho, al cascote, a lo que queda de una obra y esta mutación se va a dar después de la atrocidad de las imágenes de la llamada “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, momento en el que surge un maravilloso libro que reúne ensayos “Dolerse, Textos desde un país herido” en el que la autora también reflexiona en la escritura desde otros soportes, mantiene un blog en la época dorada de los blogs y escribe poemas documentales recogiendo y escindiendo las voces de los familiares de víctimas asesinadas y desaparecidas. En “Escrituras Geológicas” de 2022, la autora sigue escarbando en la literatura de otros para regresar a la tierra, al punto primigenio, puesto que en los Textos desde un país herido habla del Narco como esa empresa extractivista desgarradora al mil, mientras que en el libro más reciente analiza esas acciones extractivistas en otros escenarios y cómo se han topado con el cambio climático. Pero las tesis de Walter Benjamin siguen haciendo presencia.



 

 

Regresemos a La Castañeda…la autora presenta una cartografía de la CDMX dividida en dos, este y oeste, por un lado todo el pie urbano y embellecido a lo París, y por otro el lugar de los pobres, de los campesinos que habían migrado a la ciudad buscando mejores condiciones de vida, pero se habían encontrado con una sociedad profundamente clasista. Por lo tanto, Joaquín Buitrago, va a ser el personaje que fotografía a las putas de la época porfiriana buscando en su rostro el rostro de Alberta, buscando mostrar a la mirada de sus contemporáneos, algo que parece que solo él podía ver, esto lo deja en los márgenes de la historia con mayúsculas, y lo acerca al escarnio de su grupo de compañeros fotógrafos quienes sí participan de las fotos rimbombantes de la narrativa de progreso porfiriana, mientras que Joaquín Buitrago se va a concentrar en mirar y fotografiar el LADO B de la historia. 

Y es justo esto lo que más le interesaba a CRG, contar ese LADO B de la historia de progreso porfirista. Lo consigue con esta novela. Sí, pero su hermano siamés nos aporta toda la profundidad que la historia de amor de Joaquín Buitrago y Matilda Burgos no nos deja ver, solo intuir.  

¿Qué pasa con el hermano siamés? pues nada más y nada menos que en este texto de Historia, texto académico, donde la narrativa no es sacrificada, es decir hay un cierto estilismo para que la lectura nos resulte por demás interesante, la autora incluye algunas fotografías cortesía del INAH de las fotos de la Castañeda y de los pacientes del mismo sitio. Ubicadas en la página 166 en adelante.

Parece como si el tiempo invertido en observar estas imágenes de la época de inicios de siglo XX le dieran a CRG herramientas para cuestionarse ¿quién tiene cara de loco? ¿cómo se convierte uno en fotógrafo de locos? que son preguntas que guían la novela.

El asunto es que este texto, si ustedes se dan la oportunidad de leer, cuestiona a profundidad las clasificaciones que se dan sobre la locura, y prácticamente es una lección del marcado clasismos que imperaba en la época, incluso la pigmentocracia: todo lo feo, lo pobre y lo indeseable por la alta clase porfiriana se remitía a la CASTAÑEDA convirtiéndose en narrativas dolientes hasta ahora. 

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En "Ningún reloj cuenta esto" de la colección andanzas de Tusquets del 2002. Con este texto tengo una relación muy particular, porque recuerdo que en cuanto terminé de leerlo por octubre de 2016, tomé mi computadora muy emocionada, con el cuerpo vibrante aun por la lectura del libro y comencé a grabarme en mi cuenta personal de FB, fue un video grabado que luego subí a mi red social, yo estaba semi desnuda y para que no se viera el brasiere en pantalla subí la cámara, así que arriba aparecía el techo de mi casa, y un amigo, Johny Marrujo, me contacta de inmediato para decirme que no hiciera esa salvajada y que mejor él me grababa de forma profesional,  así surgió Punto & Coma un espacio que durante cuatro años sirvió para hablar  y recomendar libros en FB. 

Es posible descubrir en este libro de cuentos. Una de las fijaciones permanentes en CRG la cuestión del género, para la autora el género es un enigma, es una determinación política que atraviesa el cuerpo y a la autora eso la intriga, por eso todo el tiempo está cuestionándolo. Incluso en Ningún reloj cuenta esto, el libro parte de una cita de César Vallejo Al revés de las aves del monte: Todo esto agítese, ahora mismo, en mi vientre de macho extrañamente. Por lo tanto, en este conjunto de cuentos subvierte los papeles y las mujeres son el encuentro que turba al hombre causándole una fractura interna, la voz narradora son los hombres hablando de la mujer como un ser radical, ausente de armaduras: 

Carmen se puso a llorar hoy, supongo que ya no pudo aguantarse. No sé si sentí algo, pero me dio tristeza por los dos. Me dijo que me seguía queriendo como siempre y después nos vinimos a hacer el amor a mi cuarto. Así, dormida como está ahora, sin tener que cuidar sus gestos y sus palabras para no herirme, se ve distinta. Como minusvalida, como muy vieja o muy cansada. Carmen de mis amores, ya no somos los mismos. No cabe duda. La quiero mucho también, también desde siempre. Pero no sé qué pasa. Este silencio, esta necesidad de no herirla, ¿a quién podré decirle la verdad? Que ella se está poniendo fea y yo más; que algo se rompe todos los días y que no hay manera de volverlo a pegar; que todo se acaba y se derrumba desde que amanece hasta el otro día, circularmente, nada más.

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En La cresta de Ilión 2002 – por ejemplo, sigue apareciendo la identidad y el género como preocupaciones latentes de la escritora, pero en este universo CRG utiliza un recurso que será recurrente en sus siguientes libros, convocar escritoras o escritores, en este caso concreto se trata  de Amparo Dávila, la convoca a la historia como una cita en el más amplio termino de la palabra, para crear juntas no sólo una atmósfera fantástica y terrorífica, sino un nuevo lenguaje, un idioma propio. Es este un texto divertidísimo, es una versión libre del cuento “El huésped” de la misma Ámparo Dávila. CRG escarba para reescribirlo a su manera. En este texto aparece una nueva apuesta: la escritura es una reescritura. Hay que decir también que CRG es creadora del doctorado en escritura creativa en español en la Universidad de Huston, Texas. Y como tarea o actividad a sus estudiantes les pide que justo reescriban el cuento “El huésped” de Ámparo Dávila.

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Así CRG concibe la escritura como un espacio de creación y de cuestionamiento. Por ejemplo en Lo anterior, novela de 2004 de la colección fábula de la editorial Tusquets. Es una novela poética. Comienza con una narración en tercera persona del singular, una mujer apasionada a la fotografía descubre un cuerpo tirado en el desierto, lo recoge por parecerle hermoso y el sujeto tirado trae un papel consigo que dice: "El amor siempre ocurre después, en retrospectiva. El amor es siempre una reflexión...
No había más. Y ella quiso saber más. Todo empieza en realidad por querer saber. El mal siempre empieza por querer saber. Más
."

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La muerte me da (en pleno sexo) es un verso completo de Alejandra Pizarnik que da título al libro, Tusquets 2007, ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2009. Se trata de una novela fragmentada hecha de muchos géneros y de más retazos acerca de los cortes -materiales y simbólicos- que cercenan los cuerpos. Nuestros cuerpos. En esta obra la autora pone de manifiesto la necesidad de tirar del altar la autoría individual y esculcar a la narrativa por todos sus rincones para hacerla decir lo indecible. El título original de este libro iba a ser "Las lectoras de Pizarnik".

Lo mismo ocurre con El mal de la Taiga un texto plástico que entra en la zona liminal de la poesía y de la plástica porque dialoga con los dibujos de Carlos Maiques y que al final te regala la playlist con melodías que acompañan al texto y que ayudan a recrear la atmósfera fría, gris y lúgubre de la Taiga. Es un texto de la colección andanza del 2012 editorial Tusquets. En este librito encontramos una incisión en el lenguaje. Es decir lo tasajea para incorporar una polifonía de ideas bajo una misma premisa. La historia cuenta la narración en primera persona de una detective reconvertida en escritora quien es contratada por un sujeto para investigar el paradero de su segunda esposa y hacer que regrese. Bajo una narrativa del fracaso. La detective sabe que ha fracasado en el pasado, pero experimenta la alegría, la emoción de intentarlo de nuevo, de volver a aventurarse, aunque ya sabemos desde el inicio que no va a lograrlo, pero no importa. El objetivo son las pistas que la investigación va aportando al texto y subtexto. 

Los fracasos suelen obligar a la reflexión, cuando hay suerte, puede conducir a un poblado en la costa y a un montón de páginas en blanco. Los fracasos toman café en la mañana y observan con perspicacia la luz de la tarde y, cuando pueden se acuestan temprano

 

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En 2004 editado por el Fondo de Cultura Económica aparecen “Los textos del yo”, un libro conformado por tres poemarios: La más mía; Yo ya no vivo aquí y ¿Ha estado usted alguna vez en el mal del norte?, recientemente por el sello Lumen de Penguin Random House, se recoge la poesía completa bajo el título “Me llamo cuerpo que no está” 2024. Del que Sara Uribe escribe el prólogo y expresa:

En los poemas de CRG hay sopas instantáneas, sillas de plástico color naranja, mandarinas desgajadas, batas de franela, lentejuelas, rímel y risas, una cajera cuando devuelve el cambio, papas fritas, té de menta o té de naranja o té de jazmín, Valium, dos cajas de Malboro ligth, trescientas aspirinas, vasos de leche, flores de plástico, botes de basura, escritorios de metal, latas de sardinas, cables de teléfono, ambulancias, rocolas. También hay personajes como la Mujer Emorme, la Exdurmiente, la Ex-Muerta, La Diabla, La Bestia, Los sumergidos, Los desamparados, Los solos y los de tres corazones bajo el pecho. Además de algunas frases con las que suelen iniciar los cuentos infantiles -para sumergirnos en una suerte de ensoñación o enrarecimiento, propicios de la clase de historias que estamos a punto de leer-: Había una vez. O dos. Érase que se era. Érase que fue o que habría sido. La poesía de CRG es una carretera bífida: un camino que se bifurca entre la materialidad más tangible y rotunda posibilidad de lo contingente, lo que podría o no suceder. Sus poemas son un lugar donde es viable que lo que es sea; pero sobre todo, y como dijo Alejandra Pizarnik: que sea lo que no es.

 

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De Había mucha neblina o humo o no sé qué se puede decir que con esta obra CRG afianza su característica más relevante como escritora. La manufactura de un ensayo literario, desde una particularísima forma, convirtiéndose no sólo en una coleccionista de documentos, archivos, fotos, textos, sino al apropiarse de todo ello brinda una interpretación única de dicha colección. Y en este libro nos comparte un Juan Rulfo Suyo de Ella.

En este libro la autora sigue los pasos del Juan Rulfo, literal y metafóricamente, porque toma la carretera que RULFO recorrió siendo trabajador de la Goodrich-Euzkadi como repartidor de la guía turística entre los comités estatales de seguridad desde Ciudad Juárez hasta el Ocotal en la frontera con Guatemala. Y luego con ayuda de la escritora Yasnaya Aguilar Gil contacta a Tajëëw Díaz Robles con quien emprende el recorrido de caminos y bosques y comida y lenguajes de Oaxaca, justo en el espacio territorial de Luvina que es un planeta para CRG y que Juan Rulfo recorrió como trabajador de la Comisión del Papaloapan, ese organismo federal cuya función fue allegar los recursos naturales de la zona del sur de México al mundo, mismos que hasta antes estuvieron circunscritos por  un río de aguas broncas.

 Este es un libro que de nuevo ahonda en el pasado, pero con cuestionamientos presentes, CRG dice al inicio del libro que no le costó trabajo reconocer que no investigaba una vida, sino dos: la de Juan Rulfo, en efecto, pero también la mía. El pasado, sí: pero sobre todo el presente, más que el futuro. Tampoco tuve problema alguno en aceptar que escudriñaba el país de entonces, el suyo, pero también este país trémulo por cuyo esqueleto iba avanzando a tientas, a veces con temor, siempre con curiosidad.

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Finalmente en el Invencible Verano de Liliana obra que le dio el Pulitzer 2024 en la categoría de memoria o autobiografía reúne de forma magistral todo lo que CRG aprendió a hacer a lo largo de 30 año. Ella misma lo ha dicho en entrevistas, que es el libro que quiso escribir desde que comenzó a escribir. La hermana muerta aparece en muchos de los textos previos, no sólo en la dedicatoria, sino en la búsqueda, la invocación, el volver a la vida a los muertos. Traerlos a este presente.

Este libro consagra el intento y finalmente la materialización de CRG de escribir en colectivo, ella misma ha dicho que somos las voces de toda la comunidad en la que vivimos, para la confección de este texto, no sólo se acompañó de sus mejores amigos para buscar el expediente de 30 años de antigüedad. Si acceder a la justicia con casos que acaban de pasar es dificil, ahora buscar justicia con un caso de tantos años atrás CRG se topó como la “prescripción”, pero eso no podía aceptarlo y ante la imposibilidad de tener acceso al expediente judicial del asesinato del 16 de julio de 1990 en la Ciudad de México en la calle Mimosa 658, colonia pasteros, Delegación Azcapotzalco. Cristina despliega sus habilidades técnicas, recurre a la hemeroteca para buscar en la historia de la prensa las noticias de la época, revisa la memoria compartida con sus padres, nos muestra que uno nunca está más inerme que cuando no tiene lenguaje, sentimos con toda la familia el dolor, que también es nuestro de quienes hemos perdido un familiar cercano tras la garra de la violencia de este país, emprende una ruta de entrevistas con los mejores amigos y amigas de lrg y se atreve por primera vez en tantos años a abrir las cuatro cajas que se guardaron tras el feminicidio de Liliana, con el resultado podemos ver a Liliana, saber lo que siente, cómo piensa a través de sus diarios se crea una intimidad, el archivo de los afectos, así llama CRG a todos los elementos que le permiten cartografiar la vida de su hermana, el título del libro se toma, porque aparece en uno de los diarios de lrg y porque en la entrevista con una amiga de Liliana esta le cuenta que acababa de terminar con su novio y ella estaba llorando, entonces Lili para consolarla le entrega un papel doblado en el que se lee: En lo más crudo del invierno aprendí que existe en mí un invencible verano. Esto es tu invierno, añadió. Y pasará. No llores por nadie.


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